Qué dice la etiqueta de una conserva artesanal y por qué importa
Una etiqueta de conserva artesanal bien hecha dice más de lo que parece. Fecha de elaboración, número de lote, ingredientes en orden de proporción: cada dato tiene una razón de ser y ayuda a entender qué hay dentro del frasco y cómo cuidarlo.
La fecha de elaboración versus la fecha de vencimiento
La fecha de elaboración dice cuándo se hizo la conserva. La fecha de vencimiento o consumo preferente dice hasta cuándo el productor garantiza las condiciones óptimas del producto. En conservas artesanales bien procesadas, la diferencia entre las dos suele ser de doce a dieciocho meses.
Preferimos poner la fecha de elaboración en lugar de solo la fecha de vencimiento porque le da al comprador información real: puede saber exactamente qué tan fresca es la conserva y calcular él mismo cuánto tiempo le queda. Una fecha de vencimiento sola no dice nada sobre cuándo se hizo el producto.
El número de lote y para qué sirve
El número de lote identifica un grupo de frascos elaborados en la misma sesión, con la misma fruta y el mismo proceso. Si hay un problema con un frasco, el número de lote permite identificar si otros frascos del mismo lote podrían tener el mismo problema.
En una cocina artesanal de lotes pequeños, el número de lote también es una forma de rastrear la historia del producto: qué fruta se usó, de qué productor, en qué fecha. Guardamos un registro de cada lote que nos permite responder esas preguntas si alguien pregunta.
Los ingredientes y el orden en que aparecen
Por normativa del SENASA, los ingredientes en una etiqueta de alimento deben listarse en orden decreciente de proporción en peso. En una mermelada, si la fruta aparece primero y el azúcar segundo, hay más fruta que azúcar en el producto. Si es al revés, hay más azúcar que fruta.
En nuestras conservas la proporción de fruta es siempre mayor que la de azúcar: usamos entre 0,6 y 0,8 kilos de azúcar por kilo de fruta, según la variedad. Eso se refleja en la etiqueta y también en el sabor: la fruta se siente, no queda tapada por el dulce.
La próxima vez que compre una conserva, mire la etiqueta antes de mirar el precio. Los datos que están ahí, o los que faltan, dicen bastante sobre cómo se hizo.